Es alentador ver cómo hay gente con un gran corazón preocupados por el bienestar de los animales, que se decide por ir a adoptar uno de los muchos miles de perros/as que esperan una oportunidad en una protectora o albergue. Sin embargo, tener un gran corazón no sirve demasiado cuando no se tiene el conocimiento adecuado de qué hacer con el recién llegado…

En muchas ocasiones la gente confunde haber abierto su corazón a un perro adoptado con la obligación por parte del peludo de dar su amor incondicionalmente desde el minuto uno, y no es así – o no tiene por qué serlo. En primer lugar, cuando vayas a escoger un perro en adopción, deberías visitar varias veces el lugar de donde va a ser recogido, interactuar con el perrete y conseguir que te reconozca y se sienta cómodo contigo. Si tienes la posibilidad, sería estupendo poder sacarle a dar un paseo, acercarle al coche donde en otro momento lo llevarás a su nuevo hogar o darle de comer de tu mano cerca de la familia con la que compartirá su vida y cerca también del coche. Esto no es completamente necesario, pero desde luego habrás ganado mucha confianza que será necesaria desde el instante en el que decidas compartir tu vidas con él/ella. Si tienes más perros, comparte estos ratos también con ellos para que vayan conociéndose.

Algunos consejos:

  • Cuando el día haya llegado, ve con tiempo. Olvídate de recogerlo con el reloj en la mano, pues vas a comenzar con un mal pie si tienes que llegar a algún otro sitio. Además, piensa que es un día para dedicarle enteramente a tu perro, desde por la mañana hasta por la noche… y a partir de ahí, hasta el resto de su vida.
  • No olvides llevarte una bolsita del pienso que esté comiendo para que pueda hacer la transición al que tú le vayas a dar poco a poco. Consulta las instrucciones de la nueva marca para saber las medidas correctas de las mezclas que debes hacer.
  • Cuando vayas a sacarlo intenta que la transición sea suave, que no haya grandes emociones de despedida.
  • Permítele ir olfateando allá por donde ande, mirando lo que tenga que mirar, sin tirones de correa. No te preocupes por no ir en dirección directa al coche… ¡recuerda que no llevas prisa!
  • Cuando llegues al coche, deja las puertas abiertas para que pueda ver y olfatear qué hay dentro. No le obligues a pasar. Lo normal es que no se meta dentro a la primera de cambio, así que una buena idea es meter comida en el interior, en la zona que tengas delimitada para que viaje de forma segura, y esperar a que despierte su interés para querer comerlo. Tardará… ¡no desesperes! Es posible que no haya conocido un coche o, aún peor, que el día que se montó en uno su experiencia haya sido algo traumática.
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  • Si has probado los manjares más suculentos para el peludo y no hay forma de que venza sus miedos para montarse solo en el coche, lamento decirte que la mejor opción es dejar al perro de nuevo en su jaula y volver a probar suerte otro día. ¿Qué prisa tienes? ¡Lo vas a disfrutar toda su vida!
  • La bajada del coche se debe realizar de la misma manera. Deja que sea el perro el que decida cuándo bajar. Puedes ayudarte con algo más de comida. Ten cuidado con haberle saciado antes, o tendrá que hacer noche en el garaje…
  • Si tienes otros perros, no lo metas en casa sin que se conozcan antes de un buen paseo. Lo ideal es ir a un lugar cerrado (un pipi can o similar) donde puedan interactuar a su aire, sin indicaciones tuyas. ¡Ellos son perros! Sabrán entenderse (dando por hecho que no tienen ningún problema de conducta, por supuesto)
  • Una vez en casa, déjale que husmee por donde quiera. En este primer momento debe tener vía libre para saber dónde ha ido a parar. Ten especial cuidado en que en los lugares que más adelante no podrá pasar, no haya nada que pueda interesarle y resulten sin embargo de lo más aburridos.
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  • Deberás haber preparado un lugar para tu perro. Pon en esa zona agua y algo de comida, así como algunos juguetes. Si tienes más perros esto probablemente no sea necesario. El mismo olor de los otros peludos le harán saber que ese es el lugar de descanso. Vigila cómo se comportan todos y no actúes a no ser que sea completamente necesario.
  • Déjale tranquilo. Está desorientado y nadie puede explicarle qué ha pasado con el bullicio, los olores y la gente de la protectora o albergue. No es necesario que te separes de él, de hecho, lo mejor es que al menos tenga contacto visual contigo, pero déjale relajado si es lo que quiere.
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  • Permite al perro tener su tiempo. Debe ser su decisión salir a buscarte. Si ves que tiene miedo, siéntate en el suelo o ponte en cuclillas. Que sea él quien se acerque, y si se aparta cuando le acaricias, dale más tiempo hasta poder hacerle mimos.
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  • Los que conocemos las protectoras de cerca y hemos adoptado o llevado a alguno de ellos a casa, sabemos bien que el olor que traen es muy penetrante y desagradable. Sin embargo no es aconsejable que bañes al perro recién llegado… ni en los próximos días. Ahora es parte de tu familia y tendrás que aprender su lenguaje, pero solo cuando veas al perro preparado será el momento. Si ves que no le está gustando o que tiene miedo, por favor, para. Mi consejo es que si tienes la oportunidad, le lleves a un río o lago, que además de poder pasárselo bien, puede ayudarte a camuflar el olor.
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  • Es muy normal que los perros adoptados tengan ansiedad por la comida y/o la bebida. Por eso es fundamental que tengan un horario estricto y que puedan predecir la hora de comer. Solo sabiendo que no les faltará sustento irán reduciendo su ansiedad. Déjale comer tranquilo. También aconsejo que las primeras croquetillas de pienso de cada comida, se las des tú en la mano.
  • Intenta darle 3 o 4 tomas diarias de comida. Distribuye lo que debería comer al día en varias tomas y alárgalo el mayor tiempo posible en cuanto a días. Así no sentirá la necesidad de comer puesto que cada pocas horas podrá hacerlo de nuevo.
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  • Los primeros días a la hora de jugar, ten cuidado con “pasarle por encima”. Si ves que retrocede, échate hacia atrás. Juega flexionando las rodillas o de cuclillas, y mejor si las manos las mueves por debajo de su cabeza y no por encima. Si ves que los juegos de tirar o “de pegarse” son muy bruscos de momento, prueba a esconder cosas o mover las manos para que pueda pillarlas.
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  • Ayúdate de la experiencia de un adiestrador canino, que pueda explicarte las señale del perro y la forma correcta de hacer las cosas. Además, una buena educación social será muy beneficiosa tanto para ti como para tu nuevo compañero.
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Puedes descargarte la guía aquí para tener en casa o poder dársela a quien la pueda necesitar.

¿Quieres darla para los adoptantes de tu protectora? ¡Pídemela aqui!

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Cada perro es un mundo, pero estos son al menos algunos de los consejos para las situaciones más habituales cuando estamos hablando de perros adoptados. ¿Crees que hay algo que me haya saltado y que a ti te pueda ayudar o recuerdes que te hubiera sido útil con tu perro adoptado?