Sobre mí

Soy Miriam Sainz, una persona enamorada del mundo animal, que desde que tiene uso de razón ha estado rodeada de una u otra manera de animales, y a quien le encanta poder entender y sentir un poquito más de ellos.

Adiestradora en positivo

El respeto al perro me parece fundamental y es por ello que siempre busco la manera de hacer un verdadero adiestramiento en positivo, buscando la cooperación en los peludos más allá de una obligación o una imposición de hacer algo.
En mi experiencia, los comportamientos dañinos hacia los animales no aportan ningún beneficio ni a quien los ejecuta ni a quien los recibe, y teniendo una base clara sobre cómo tratarlos y cómo educarlos, el uso de la fuerza, el poder o el miedo dejan de cobrar sentido.

Adiestradora en formación

Continúo mi formación siempre deseando nutrirme de la experiencia de otros adiestradores y/o profesionales del sector que me aportan continuamente visiones diferentes o complementarias de tratar, manejar, comprender e interactuar con los perros.
Me resulta impensable dejar de estar atenta a los nuevos estudios o a la visita de grandes profesionales con visiones siempre enriquecedoras en las que poder apoyar mi trabajo y continuar evolucionando, para poder dar un servicio más rápido, más ético o más fiable cada día, a mis clientes de dos y cuatro patas.

La historia que me trajo aquí

La pregunta de “quién soy” a veces queda algo difícil de contestar, y más para resumir en pocas líneas… Pero remarcaré que soy emprendedora de varios proyectos a lo largo de mi vida y que siempre he sabido disfrutar con mi trabajo. Es por ello que hace un tiempo decidí que quería poner mi empeño en disfrutar con lo que más me hacía disfrutar en esta vida: los animales.

Convencidos en ayudar, cogimos de una protectora a nuestra segunda perrita, Noa, para que pudiera complementarse con Neska, de dos años y medio de edad y que tenía por compañero de juegos a nuestro simpático conejito Remo. Comencé a trabajar muy duro para combatir sus muchos miedos, con más o menos éxito.
Empecé a ser voluntaria en una protectora de animales al poco tiempo y conocí a Piri, un mestizo de caza al que habían medio abandonado en un lugar frío y solitario esperando su muerte por el hecho de tener un problema que le impedía tragar bien. Con Noa y Piri comprendí que solo amor y voluntad no bastaban para hacer bien las cosas. Me informé para realizar un curso de adiestradora y descubrí muchos de ellos de 330 horas, necesarias a nivel administrativo parar convertirse en oficial (habría mucho más que hablar aquí, pero no me extenderé…).
El método daba pavor pero por suerte conocí a tres profesionales que corroboraron que había otra forma de hacer las cosas, y con suerte decidí que mi rumbo y mi formación seguirían por ahí. Ya estaba enganchada al adiestramiento canino en positivo.

¿Por qué adiestramiento en positivo?

Porque amo a los animales y los respeto, principalmente. Porque no creo que la especie humana tenga que someter u obligar ni explotar a los animales, simplemente convivir y disfrutar con ellos, y en el mejor de los casos aprender, compenetrarse, educar y formar una simbiosis perfecta.

Una vocación dedicada

Y como no puede ser menos, esta pasión por los perros no podría haber existido sin dos protagonistas principales en mi vida: Neska y Noa. Hay muchos peludos que me han mostrado que mi camino era este, ¡muchos!, y mención especial merecen Lar, Narko, Piri, Gus, Obama, Tasi, Lola … con los que he aprendido, me han enseñado y me han transmitido cuál era el camino y cuál no podía ser.
A todos los estaré eternamente agradecida, y a mis musas Neska, Noa y Sasha, a las que dedico mi carrera profesional con todo mi cariño. ¡Gracias peques!




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