Si nunca hemos tenido problemas con esto, puede hacerse difícil imaginar el problema que supone cada vez que necesitamos meter al perro en el vehículo, problema que se hace más grande cuanto más grande es el tamaño del perro… Hay varios precedentes que pueden originar que el perro no quiera saltar dentro de los asientos cada vez que tenemos que irnos con él a algún sitio. En su mayoría:

  • Ha tenido una mala experiencia cuando se ha metido al coche la primera vez o en algún momento anterior. Desde haberse golpeado con la puerta a que nosotros mismos le hayamos obligado físicamente a meterse cuando no estaba preparado.
  • Quizá el problema ha sido una vez que el perro está dentro del coche: vaivenes, mareos, poca movilidad, algún frenazo o ruido inesperado, e incluso sus responsables gritándole desde la parte de delante que se mantenga quieto y en su sitio…
  • El coche no le gusta, simplemente. Huele diferente, se siente intimidado por la red, el transportín o la correa, no tiene una manta o colchón donde sentirse cómodo, hay extraños que pasan muy cerca de las ventanillas o pasa mucho calor o mucho frío.

Sea como sea, lo que debemos trabajar con el perro es un cambio en su percepción del vehículo y de lo que pasa cuando va dentro. No podemos prometer que el perro vaya a divertirse en el coche, pues para su seguridad deberá cumplir unas normas, pero hay muchas cosas que podemos tener en cuenta para que el viaje sea mucho más agradable.

Antes de entrar

  • Mostrémosle que el coche no es un camino de no retorno. Es decir, que subir al coche no significa el final de nada de lo que esté haciendo, necesariamente. Para ello, puedes mantener el coche con las puertas de atrás o el portón del maletero abiertos, sin incitar al perro a pasar: simplemente le permites la posibilidad de acceder, si él quiere. Haz esto cuando no vayas a ir a ningún lado y el perro no asocie que abrir el coche signifique meterse dentro.
  • Prueba a meter algo de pienso o algún juguete dentro para activar su curiosidad. Permite siempre que sea el perro el que decida entrar o no.
  • Si no lo hace al principio, verás que tras varias veces repitiendo estas acciones, el perro comenzará a tener interés y se meterá dentro. A veces se quedará más tiempo y otras veces se bajará enseguida, pero recuerda que no vamos a ningún sitio y respetamos sus tiempos.
  • Si quieres que esté más tiempo entretenido dentro del coche, puedes esconderle algo para lo busque.

Perro sacando la cabeza por la ventanilla

Comodidades dentro del coche

Si a ti te gusta ajustarte el asiento, el cabecero, el aire acondicionado y el parasol del coche para ir cómodo, piensa que tu perro viajará mucho más tranquilo y el lugar en el que se tumbe es cómodo. Para ello:

  • Acondiciona una manta, toalla o colchón para que tu perro vaya cómodo, ya sea con o sin transportín. Ten en cuenta que los giros del coche los sufre en sus patas vaya de pie, sentado o tumbado, por lo que además es conveniente para su salud física.
  • Asegúrate de que la red está bien colocada y no se le enreda en las patas, que el transportín tenga la altura adecuada para que pueda al menos ir sentado cómodamente y/o que el cinturón o correa con el que le ates tenga un largo suficiente  como para que pueda cambiarse de lado con facilidad, sin ser demasiado larga como para enredarse en ella o salir disparado en caso de accidente.
  • Si tu perro es propenso a vomitar, mantenlo en ayunas durante al menos 3 horas antes de subirlo al coche.
  • Si es de los que se ponen nerviosos por tener que estar allí sin hacer nada, déjale preparado un hueso especial para perros o algún juguete que pueda morder y que le relaje durante el viaje.
  • Controla la temperatura del vehículo teniendo en cuenta la situación del sol (a veces si vas delante y el sol está por la parte de atrás del coche, tú no notarás el calor porque te de sobra, pero tu perro puede estar completamente al sol).

Si tienes dudas de cómo hacerlo o hay algo que no te de el resultado que esperas, ponme un comentario o contáctame.